No necesitas huir de todo.
Necesitas volver a ti.

Hola, soy María Kocaruka.

Y hace años, fui policía. Redacción de atestados, orden y organización en investigaciones enrevesadas, viendo el caos entero de un vistazo y sabiendo por dónde tirar.

Una enfermedad neurológica me obligó a dejarlo. De la noche a la mañana perdí mi trabajo, con limitaciones físicas y una familia a mi cargo. Tuve que rehacerme casi desde cero, y ahí aprendí, en mi propio cuerpo, que una vida no se arregla de golpe. Se ordena pieza a pieza, con método y sin prisa.

No es que me faltara capacidad ni disciplina. Es que tuve que aprender a vivir de otra forma lo que ya tenía, antes de poder construir algo nuevo.

Hoy hago lo mismo que hacía entonces, pero con lo que de verdad importa: ayudo a mujeres que lo llevan todo (casa, trabajo, familia) y que, entre tanto, se han perdido de vista, a poner orden y volver a llevar las riendas.

No vengo a darte ánimos ni fórmulas mágicas. Vengo a ayudarte a reconectar con tu vida tal como es hoy, el trabajo, la casa, lo pequeño y repetido de cada día, y a aprender a amarla. Porque no va a durar siempre: los hijos crecen, las rutinas cambian, hasta lo que hoy te agobia, un día lo vas a echar de menos.

Con cabeza y con dulzura. Rigor y cuidado a la vez.
Disciplina amable me gusta llamarlo.

Tengo formación certificada en coaching personal. Y también como instructora de policía o monitora de tiro, cursos de atestados y redacción de documentos policiales, pensamiento visual, algo de ingeniería, incluso corte y confección o resolución de conflictos. Un sinfín de aprendizajes, pero no busques un hilo perfecto: no lo hay.

Lo que sí hay es alguien que nunca ha dejado de aprender, de cambiar de rumbo, de empezar de nuevo cuando hacía falta.

Desde entonces he acompañado a muchas mujeres a hacer lo mismo.

Porque no hace falta poder con todo. Hace falta volver a amar lo cotidiano y desde ahí, empezar a proyectar la vida que quieres, sin desaparecer tú en el camino.

¿Quieres saber más sobre mí?

Mi recorrido hasta aquí no ha sido una línea recta. Imagino que el tuyo tampoco. Querer que la vida sea una línea recta es querer una línea de muerte: sin pulso, sin latido. La vida son subidas y bajadas, sangre palpitando.

Quince años de policía. Mientras tanto, una inquietud creativa que no se callaba: empecé cosiendo cosas para mí, después el vestido de comunión de mi hija. De ahí nació la idea de montar una empresa de diseño de moda de inspiración japonesa. Ahí nació también el nombre Kocaruka.

Fue bonito. Y la enfermedad me truncó la ilusión.

Instructora de policía, monitora de tiro, cursos de atestados y redacción de documentos policiales, constelaciones familiares, pensamiento visual, algo de ingeniería, corte y confección. Y, ya en este camino, formación certificada en coaching.

Cada pieza llegó cuando tocaba, no según un plan. Es, quizá, la mejor prueba de que se puede construir algo sólido sin tener el mapa entero desde el principio.

El diseño de mi logo es una magnolia dentro de una pieza de puzzle, y ninguno de los dos elementos está ahí por casualidad.

La pieza de puzzle es el camino: vas encajando piezas, una a una, hasta que la imagen completa (tu vida) empieza a tener sentido. No hace falta tener todas las piezas a la vez. Solo la siguiente.

Y dentro, la magnolia. Florece antes de tener hojas: no espera a estarlo todo resuelto para salir. Es la misma idea que te acompaño a vivir aquí: no hace falta estar lista del todo para empezar a andar.

Y el significado de Kocaruka no nació de un plan. Nació en el asiento de atrás de un coche, de la boca de mi hija, que entonces tenía poco más de dos años. Yo buscaba un nombre que sonara japonés, ella jugaba con los sonidos sin pensarlo, y salió Kocaruka.

Con el tiempo, una buena amiga japonesa eligió con mimo los kanji que encajaban con ese sonido, y descubrimos algo bonito: casi como si el nombre ya supiera lo que quería decir antes que nosotras.

Kocaruka se escribe 湖花流歌: lago (湖), flor (花), fluir (流), canción (歌).

La flor del lago que fluye en canción. Algo bello, en calma, que se mueve y se transforma, hecho arte.

No es una traducción literal, es un ateji: kanji elegidos con cuidado, no solo por su sonido sino por lo que dicen. Y lo que dicen se parece mucho a lo que quiero que sea esto: verdad, calma, movimiento, y algo que al final se convierte en canción.

"Conocí a Kocaruka y su reto a través de otra conocida. Siempre tengo tiempo para todo menos para mí, así que me encantó la idea. Lo que no sabía era toda la información que nos iba a dar: fases del sueño, rutinas para la mañana y la noche, organización. Genial, y mucho más de lo que esperaba."

Vanessa Limeres

"Excelente reto, me ayudó muchísimo a organizar mis mañanas, encontrar la motivación de madrugar y ser más productiva."

Felicita Colombo
Retrato ilustrado de María, rodeada de ramas de magnolia

Si algo de esto te ha resonado, hablemos.

Antes de dar el paso

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Conoce mi filosofía, cómo pienso el acompañamiento, y descubre si de verdad puedo ser esa pieza que encaja en tu vida y te ayuda a proyectarla.